¿Cómo prepararse para un trabajo que no existe?

trabajos del futuro

Es casi imposible anticipar qué ocupaciones prosperarán en los próximos años. Al igual que los padres de los gestores de redes sociales y los creadores de los motores de búsqueda de hoy en día no podrían haber sabido que esos roles existirían cuando estaban ayudando a sus hijos a decidir qué materias estudiar en la escuela, hoy sucede lo mismo con muchos progenitores preocupados por la velocidad a la que se están transformando los empleos.

Un nuevo mundo virtual

Los trabajos parecen ser cada vez más abstractos. A medida que pasamos más tiempo en el mundo digital virtual, vemos surgir más ocupaciones nuevas. Ecosistemas enteros también están emergiendo. Por poner un ejemplo, la publicidad en Google solía ser algo que un pequeño empresario podía hacer por sí mismo, pero ahora se ha vuelto tan complejo y especializado que millones de asesores se ganan la vida con la gestión de servicios de publicidad en línea. Facebook, mientras tanto, provocó la creación del negocio de la consultoría en redes sociales. Las app de juegos en smartphones han dado lugar a toda una industria cada vez más masiva que nadie podía prever. 

Y si cree que estos no son trabajos adecuados, pregúntese qué hubiera pensado alguien que creció en el siglo XIX cuando le explicaran que en el XXI algunos de los profesionales mejor pagados del mundo se dedican a correr tras un balón. ¿Qué habrían pensado de títulos de trabajo como abogado espacial, entrenador personal o consultor de marca?

¿Qué hubiera pensado alguien que creció en el siglo XIX cuando le explicaran que en el XXI algunos de los profesionales mejor pagados del mundo se dedican a correr tras un balón? Clic para tuitear

Lo auténtico, de moda

Al mismo tiempo, hay un movimiento en la dirección opuesta, hacia lo tangible y auténtico. La industria alimentaria está llena de empresas que exaltan las virtudes de los productos y servicios locales, de temporada, de la granja a la mesa, entre ellos restaurantes pop-up, camiones de comida callejera, microcervecerías, granjas urbanas y tiendas cooperativas.

Al igual que el movimiento Arts and Crafts (el arte de lo bonito y funcional), nacido como una reacción a la industrialización en el siglo XIX, el resurgimiento de los valores artesanales del “viejo mundo” señala no sólo un deseo nostálgico de productos artesanales, sino el deseo de un modelo social y económico diferente. En definitiva, progreso.

Del hombre o a la máquina

Nadie sabe realmente qué trabajos serán automatizados en el futuro. Pero una cosa está clara: a medida que las máquinas se vuelven más penetrantes, también lo hacen los humanos que enseñan e interactúan con ellas. Como ya hemos visto en el negocio de las aerolíneas, el piloto automático no quitó a los pilotos el trabajo; en su lugar, provocó una creciente colaboración entre humanos y máquinas en tareas complejas.

A medida que la automatización gana terreno, la fuerza de trabajo humana tiene la intrigante posibilidad de desarrollar aún más habilidades únicas que las máquinas no pueden igualar o replicar. En un giro inusual en la práctica industrial, el gigante automotriz Toyota está eliminando robots de sus fábricas porque los trabajadores humanos pueden, a diferencia de sus contrapartes de la máquina, proponer ideas para mejorar.

Toyota está eliminando robots de sus fábricas porque los trabajadores humanos pueden, a diferencia de sus contrapartes de la máquina, proponer ideas para mejorar. Clic para tuitear

Las máquinas, al parecer, no son muy buenas con la innovación. Tampoco son muy buenos para ciertos tipos de agilidad. Mire a los camareros parisinos en acción y pregúntese cuánto tardarán los robots en sacarlos de un trabajo.

Luego está la empatía, la creatividad, el liderazgo, la intuición y la inteligencia social. Si tuviéramos que darles a los más jóvenes una idea de las habilidades que necesitarán, éstas sin duda estarían en la lista, así como consejos para prestar atención a cómo funcionan y piensan las máquinas.

Lecciones de la historia

El problema con el cambiante mundo del trabajo no es tanto la pérdida de oportunidades como el período de transición. Hace unos años, a un CEO de una compañía de 40.000 personas le pidieron que enumerara las habilidades que pensaba que serían necesarias en un futuro digital basado en datos. Mencionó a programadores, diseñadores y especialistas en marketing en línea. Luego le pidieron que enumerara las habilidades que su empresa tenía en la nómina. La diferencia fue dolorosamente obvia.

Para aquellos cuyo entrenamiento se está volviendo obsoleto en organizaciones que necesitan habilidades completamente nuevas en un corto período de tiempo, la transición será complicada. Como el autor Alvin Toffler una vez predijo, el futuro pertenece a aquellos que pueden desaprender y volver a aprender.

La historia nos dice que la tecnología crea más oportunidades y empleos. El estado del mundo puede parecer confuso y preocupante, pero no lo es. El trabajo virtual o tangible, automatizado o humanizado está cambiando de muchas maneras, pero los fundamentos siguen siendo los mismos: adquirir habilidades y hacer las cosas que la gente necesita. Basta con ser curioso, abierto y listo para experimentar y seguir la dirección en la que se mueve el mundo. Nada más y nada menos.

Dejar un comentario